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A falta de mejores argumentos baloncestísticos y físicos, la selección española encontró su verdadera identidad gracias al carácter. Hay países que ven pasar generaciones y generaciones rebosantes de talento que nunca demuestran estar a la altura de los retos que se les plantean. Este grupo de jugadores, en cambio, se hace grande ante la responsabilidad. Por eso Lituania no fue rival en la final (80-63). Por eso los nuestros vuelven a ser campeones. Y lo son del Europeo que unánimemente se había calificado como el mejor de todos los tiempos.

Las claves de la final

Cuando salió a pista España ya era campeona de Europa. Cuestión de actitud. En la velocidad de movimientos, en la decisión a la hora de ejecutar, en el lenguaje corporal… Se vio a un equipo preparado para ir a la guerra frente a un grupo de principiantes. Es una de las ventajas de haber ganado antes; te permite estar por encima de la situación. Y esta selección ha ganado tanto que las finales son su hábitat natural.

La liberación de presión que se produjo tras eliminar a Francia en la semifinal, unido a la diferencia de intensidad respecto al rival, permitió al combinado nacional jugar con soltura su baloncesto. Por fin. La defensa también completó su espectacular metamorfosis. Bases y aleros (especialmente Ribas y Rudy) atacaron a los jugadores clave en la circulación de balón de Lituania, provocando malas decisiones e innumerables pérdidas de balón (7 en el primer cuarto). Con las acertadas ayudas interiores sobre el mejor rival, Jonas Valanciunas, España pudo marcharse rápidamente en el marcador (13-4, 19-6, 34-18…). Y ya no miraron atrás.

Pau Gasol tardó poco en demostrar que el citado Valanciunas, gran baluarte interior de Lituania y los Toronto Raptors, no es rival para él. En anteriores partidos hizo lo mismo contra Rudy Gobert, Kosta Koufos y Marcin Gortat; todos NBA. El mejor jugador de competiciones FIBA de este siglo añadió una muesca más a su revólver: campeón, MVP y máximo anotador (25,5 puntos por partido). Con él la vida es más fácil.

Gracias a la confianza que da tener al lado a ese tipo de 2,15 m. que lo hace todo, sus compañeros dieron un paso adelante para asegurar una misión que hace quince días era improbable. Y hace siete, directamente imposible. Cuando se esperaba declive, ellos demostraron crecimiento. La selección española gana su tercer Campeonato de Europa desde 2009 y consigue una prórroga para la ilusión de todos los que amamos el baloncesto en este país.

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Los jugadores, uno a uno

QUINTETO INICIAL (Entre paréntesis reflejamos la evolución del marcador, positiva o negativa, cuando ese jugador estuvo en cancha)
Sergio Llull (+17): Después de secar a Parker en la semifinal se le notó con más confianza. Hizo un partido muy completo (12 puntos, 6 rebotes, 5 asistencias).

Pau Ribas (+7): Un gran estreno en la alta competición de selecciones. Defensa y ataque; siempre aporta. Terminó el Europeo con un excelente 14/26 en triples; el mejor tirador español de largo.

Rudy Fernández (+14): Su mejor partido en el Eurobasket. Hiperactivo en defensa (2 robos) e incontrolable en ataque (11 puntos). Un brutal bloqueo en el tercer cuarto le mandó al banquillo lesionado. Encomiable su sacrificio esta última semana pese a sus dolores de espalda.

Nikola Mirotic (+12): Con su tiro exterior hizo daño a los interiores lituanos, que lo pasaron mal tratando de salir al perímetro. Completó un buen campeonato en ataque.

Pau Gasol (+15): Otra actuación determinante. MVP y máximo anotador del Eurobasket 2015. Tal ha sido su demostración de superioridad que se ha ganado el derecho a que no volvamos a mencionar su edad al menos en una temporada.

SUPLENTES

Sergio Rodríguez (+4): Salió con el partido ya encarrilado y puso su grano de arena para asegurarlo. El canario ha ido de menos a más. Cuando ha encontrado la alegría, el equipo ha sido otro.

Felipe Reyes (+10): Como sus tres compañeros madridistas completa el año perfecto: Euroliga, Liga Endesa, Copa, Supercopa y Eurobasket. Increíble. Irrepetible.

Víctor Claver (0): Tuvo continuidad y acierto. Por eso, su mejor partido del Europeo (7 puntos, 6 rebotes).

San Emeterio (+7): Volvió a la rotación con fines defensivos. No hizo falta más.

Willy Hernangómez (-1), Guillem Vives (+1) y Pablo Aguilar (-1): Solo saltaron a pista en el último minuto. Un Eurobasket de aprendizaje para el futuro.

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