zach graham

Zach Graham (1.98, 26 años) fue el primer fichaje del Movistar Estudiantes. Su trayectoria, para la edad que tiene, impresiona: NCAA en Ole Miss, Liga de desarrollo, Filipinas, Turquía, México y Puerto Rico. En su paso por ligas latinoamericanas fue un Indio (de Mayagüez), un Cacique (de Humacao), un Brujo (de Guayama) y un Sol (de Mexicali). Ahora es un Colegial (de Serrano 127).

Su historial es aún más interesante si nos remontamos a cuando era un adolescente que compaginaba baloncesto y fútbol americano. En 2006 ganó el campeonato estatal de Georgia como quarterback titular del equipo de football de su instituto (Peachtree Ridge HS). Le llovieron entonces las ofertas de universidades que querían que continuara los pasos de su padre David, antiguo profesional de la NFL, pero él eligió su propio camino. Eligió el BA-LON-CES-TO.

La principal carta de presentación de Graham son los 20.8 puntos que acreditó la temporada pasada con los Soles de Mexicali, equipo entrenado por el canario Iván Déniz con el que fue campeón de la liga mexicana. En Filipinas llegó a anotar 51 tantos en un partido y a promediar casi 38. No obstante, cuando le pregunto qué pueden esperar los aficionados del Estu, él solo menciona las palabras “energía” y “defensa”. Buena señal.

¿Cómo han sido tus primeros días como jugador del Movistar Estudiantes?

Todo ha ido muy bien. La gente es muy abierta y todo el mundo se preocupa por mí. Hemos empezado a trabajar duro ya y el grupo de jugadores que tenemos me gusta, así que estoy deseando que empiece la temporada.

Después de jugar en ligas de tres continentes distintos, ¿por qué la Liga Endesa ahora?

Porque como competidor siempre quieres estar donde están los mejores y enfrentarte a los mejores. Y jugando con Mexicali el año pasado, mi entrenador Iván Déniz, uno de los mejores entrenadores que he tenido, me aconsejó que viniera a Europa y probara mi nivel. Por eso estoy aquí.

Tuve más ofertas para jugar al fútbol americano en la universidad que para jugar al baloncesto, pero este era el deporte que me apasionaba.”

Mi trayectoria en el baloncesto profesional ha sido toda una experiencia. Es una de las mejores cosas de jugar fuera de Estados Unidos. He pasado por Filipinas, Turquía, Puerto Rico, México y ahora España. He conocido mucha gente nueva, muchas culturas diferentes. Son historias que puedo contar a mi gente cuando vuelvo a casa, porque son realidades que ellos no conocen.

¿Te dio tiempo a aprender español en México?

‘Un poco’. Sí, sé un poco. La gente a veces se sorprende porque cuando oigo a alguien hablar en español sí que puedo entender lo que dicen.

Tu padre jugó al fútbol americano en la NFL. ¿Y tú?

Mi padre jugó en la NFL siete años, para los Dallas Cowboys y los Seattle Seahawks. Yo también jugué cuando era pequeño, pero luego elegí el baloncesto porque era mi pasión.

¿En qué momento te centraste exclusivamente en el baloncesto?

Justo después de mi último año de instituto. Yo jugaba de quarterback y ese año llevé a mi equipo a ganar el campeonato estatal de institutos. Después de aquello me llegaron más ofertas de universidades para jugar al fútbol americano que para jugar al baloncesto. Pero yo tenía claro lo que quería hacer. Lo que me apasionaba era el baloncesto.

¿Qué debe esperar el aficionado del Movistar Estudiantes de ti?

Sencillamente, a un buen competidor. Voy a aportar energía al equipo, en ataque y defensa.

El equipo aún no está terminado, pero ¿qué rol quiere Diego Ocampo que desempeñes esta temporada?

Mi entrenador quiere eso mismo, que cuando salga a cancha aporte liderazgo, defensa -sobre todo defensa- y energía.